- Los perros no pueden pasear solos; deben ir acompañados de su dueño y llevar correa durante el paseo. Si un animal ataca a otro o incluso a una persona, esta puede denunciar lo sucedido sin sentirse cohibida por ello; está en su pleno derecho de tomar las medidas oportunas al respecto.
- Los propietarios de los perros deben ser responsables y recoger los excrementos de sus mascotas, ya que no solo los adultos pueden pisarlos, sino que los niños que pasean también pueden hacerlo e incluso tocarlos, además de mantener limpio el complejo turístico.
- Los propietarios de perros clasificados como potencialmente peligrosos deben disponer de la licencia correspondiente, llevar bozal y cumplir el resto de medidas legales. Además, cuando un perro ataca a otro, aunque no sea de una raza potencialmente peligrosa, debe tramitarse la licencia correspondiente, ya que, según la legislación vigente, un perro también se clasifica como tal por haber mostrado un comportamiento agresivo y no solo por su raza.
- En el caso de los perros que se ponen nerviosos y suelen atacar a otros perros o a las personas, independientemente de la raza a la que pertenezcan, es recomendable que lleven bozal durante el paseo; cada propietario conoce el carácter de su mascota, y de esta forma evitamos posibles daños.
Hemos recibido quejas de voluntarias encargadas de gestionar colonias de gatos, que cuentan con la formación y la autorización necesarias para desempeñar esa labor, en las que nos indican que están siendo intimidadas por otros vecinos por el hecho de dar de comer y cuidar a los gatos callejeros; nos han comunicado que, si esto vuelve a suceder, emprenderán acciones legales al respecto, ya que cuentan con la autorización necesaria para ello.
Las colonias felinas están protegidas por ley, por lo que deben ser cuidadas y atendidas; puede que no a todos nos guste ver animales callejeros por las calles, pero no están ahí por voluntad propia, sino porque han sido abandonados por el ser humano; no se les debe hacer nada, ya hay personas que se encargan de ello, pero sí deben respetarlos y no intimidar a las voluntarias que trabajan desinteresadamente para que estos animales estén bien.
El grupo de voluntarias que alimenta, protege y cuida a los gatos callejeros está trabajando para que todos estén castrados, vacunados contra la rabia, desparasitados y con microchip; al tratarse de gatos asilvestrados, es un trabajo lento, ya que no se les puede capturar cuando se quiere, sino solo cuando caen en las jaulas, pero se está trabajando en ello.
Las voluntarias se están encontrando con un problema importante a la hora de trabajar con los gatos callejeros, ya que muchos propietarios de gatos los dejan salir de casa. Para permitirles hacerlo, antes de que el gato o la gata cumplan los seis meses, deben estar esterilizados, microchipados y vacunados contra la rabia; además, si no están vacunados contra otras enfermedades, los gatos callejeros pueden contagiarle alguna enfermedad exclusiva de los felinos, pero no pueden contagiar ninguna enfermedad a los humanos, por lo que no hay riesgo para las personas. Únicamente los hongos se pueden contagiar de gatos a personas, pero no hemos tenido ni tenemos ningún caso de estos en el resort.
Todos los gatos callejeros del complejo reciben atención veterinaria cada vez que la necesitan, por lo que no hay motivo para generar alarma social en relación con el tema de los contagios.
Cuando el dueño de un gato lo deja salir de casa, su mascota no solo corre el riesgo de contagiarse, sino también muchos otros peligros, como atropellos, envenenamientos, etc. Todo lo que le suceda a un gato con dueño por dejarlo salir de casa es responsabilidad de cada propietario; cada dueño decide si quiere exponer a su mascota a estos riesgos, aun siendo consciente de las consecuencias que esto puede acarrear.
Cuando un animal tiene dueño, pero no está microchipado, vacunado ni esterilizado —algo que es obligatorio por ley—, las voluntarias no tienen por qué saber que tiene dueño, por lo que se le trata como a cualquier animal callejero; por eso es muy importante que todos los animales estén microchipados, esterilizados y vacunados contra la rabia, ya que las voluntarias, con el detector de microchips, pueden comprobar que tienen dueño y diferenciar a estos gatos de los callejeros, para poder seguir trabajando con estos últimos.
Según la ley vigente, se aplica la política de «SACRIFICIO CERO», por lo que un gato que padezca sida felino, cáncer, etc., puede llevar una vida totalmente normal en la calle si se le cuida adecuadamente; no se le puede sacrificar por ello hasta que el animal se encuentre en su fase terminal.
Por ejemplo, recientemente hemos operado a un gato callejero del complejo turístico que tiene cáncer; le han amputado una oreja, pero, dado que puede tener una buena calidad de vida sin ella, el veterinario no puede sacrificarlo solo por el hecho de tener cáncer.
Si todos respetamos las leyes y actuamos de forma cívica, mantendremos el complejo turístico limpio de excrementos de animales y disfrutaremos de una convivencia armoniosa entre todos y cada uno de los vecinos.
Muchas gracias por vuestra atención y comprensión.
